El creador del reloj más complicado mundo enseña en Barcelona su obra
Francois Paul Journe, el creador del reloj más complicado del mundo ha presentado en Barcelona el Sonnerie Souveraine, un modelo de reloj de pulsera al que solo pueden acceder las personas que tengan medio millón de euros para comprarlo y estén dispuestas a esperar tres años en recibirlo. Seis años ha tardado este maestro relojero, nacido en Marsella (Francia), y un estudioso del arte del tiempo desde los 14 años, en hacer este reloj que destaca por su dispositivo sonoro, que funciona con la limitada cantidad de energía que puede acumular un reloj de pulsera, pero sin comprometer la calidad del sonido.
En este reloj, un único muelle principal proporciona energía para 24 horas de gran sonería, para el repetidor de minutos y para mantener el funcionamiento del reloj durante 48 horas. Las funciones de la sonería consumen casi el 60% de la energía del muelle principal, y con la sonería desactivada, el reloj funciona durante cinco días.
Según su creador, construir este movimiento ha sido un ejercicio de minimizar el uso de la energía y de maximizar la eficiencia mecánica, y el resultado es un movimiento de baja tensión con mecanismos muy delicados que tienen que estar muy bien ajustados para asegurar que la sonería desempeñe su función 35.040 veces al año.
Para Francois Paul Journe, manejar un reloj con sonería siempre ha sido arriesgado, ya que más mínimo error, como ponerlo en hora mientras la sonería está sonando, puede dañar unos mecanismos muy caros. En España, Rabat Flash, que estos días expone una pieza, será la única firma que tendrá en exclusiva los relojes de Journe, considerado en la actualidad como uno de los mejores relojeros del mundo, ya que conoce como pocos los mecanismos para medir el tiempo
